martes, 22 de julio de 2014

La mancha amarilla: expresión de un país



Fuente: Terra Deportes


Hace algún tiempo mi atención está puesta en el análisis de comportamientos manifestados en colectividades integradas por seres humanos que usualmente tienen un fin común, es decir, desde la conducta de un país o empresa, hasta lo que podría ocurrir en una pareja como ente social. Dentro de las variadas características que se identifican en este tipo de sistemas sobresalen los rasgos de cohesión y conflicto, entre ellos la emocionalidad. Uno de los momentos más oportunos para contemplar la faceta sensible que conecta a estos seres colectivos son espectáculos multitudinarios como conciertos, convenciones religiosas y eventos deportivos. En este último escenario, donde afloran llamativos contrastes de la emoción humana y en el cual se ubica el bien gozado o sufrido culto al fútbol se presenta una irresistible oportunidad de análisis, y más aún cuando por estos días de depresión post mundial abundan las reflexiones acerca de lo que fue o pudo haber sido. Por eso en esta ocasión quiero echar un breve vistazo al reconocido ser que asumió el nombre de “mancha amarilla” cuando se puso la camiseta de su selección tratando de evadir por un rato sus malestares para impregnarse de alegría, pasión y esperanza; tener buenas conversaciones, y estar cohesionado en torno al Mundial de Fútbol que finalizó recientemente.

Creo que en Colombia no hubo rincón en donde no se haya escuchado hablar, y especialmente donde no se haya vivido la experiencia de la famosa Mancha amarilla que ya había empezado a gestarse desde la etapa de clasificación, fortaleciéndose luego gracias a la pasión puesta por todo un país representado por los 23 integrantes que dejaron huella en el torneo deportivo más importante del mundo. Solo basta con leer los reportes de los medios nacionales e internacionales en torno a la participación de la Selección Colombia. Mancha y Fiebre amarilla son sin lugar a dudas los términos que más aluden a la masa de aficionados colombianos que vibraron al llenar los estadios brasileños entonando el himno con júbilo y alentando sin descanso a sus héroes. Una reconocida periodista nacional describe muy bien la sensación de conexión emotiva:

“Me corrió un escalofrío por todo el cuerpo al ver que un estadio de casi 74.000 sillas estaba lleno de colombianos, vitoreando a su selección. Por más que intenté evitar caer en sus redes, no tuve cómo resistir los embates de la bocanada de nacionalismo que de pronto me arropó sin darme cuenta […] Me conmoví hasta los tuétanos oyendo a todo el estadio entonar el himno nacional y lloré con la mayoría de los colombianos sin saber por qué lo hacía […] En los estadios, en los aviones, en los aeropuertos la mancha amarilla nos daba una pertenencia inusitada en medio de esas lejuras y distancias brasileras. Sin darnos cuenta compartimos historias, diálogos, emociones con colombianos de todos los pelambres…”[1]
Podría asegurar que la mayoría de los colombianos nos vimos envueltos en esta especie de fusión, especialmente quienes al igual que la periodista tuvieron el privilegio de alabar a su equipo en los diferentes templos del fútbol brasilero.

Cuando me refiero a la mancha amarilla como ser colectivo no estoy utilizando una simple metáfora. Esta expresión sistémica tomó vida en la consciencia colectiva de los colombianos que al integrarnos le dimos cuerpo, pensamiento y lenguaje. En Brasil y en el País pudimos ver claramente su anatomía. Ahí estaba en las tribunas de los estadios haciendo la ola y bailando como bailaron los jugadores al anotar un gol. La vimos en cada esquina de las ciudades, en los hogares y en las instituciones colombianas. Celebró con los triunfos y se deprimió con la derrota. Luego, mostrando al máximo su faceta de consentidora recibió en su seno a los 23 hijos y a su líder como si hubieran ganado la copa.  Su pensamiento y expresiones se evidenciaron con ímpetu en las diferentes redes sociales[2], especialmente en Twitter, el medio por excelencia para identificar conversaciones de seres colectivos. Hashtags como #ManchaAmarilla, #HinchasInseparables,  #VivaMiSeleccion, entre muchos otros, dieron muestra de ello. Digamos que este fenómeno se puede observar con cierta claridad partiendo de la interesante y debatida teoría de los Memes[3] (transmisión/imitación de la memoria colectiva). En resumidas cuentas dicha hipótesis plantea que la transmisión cultural, evidenciada principalmente en el lenguaje y demás expresiones inherentes a cada cultura, es paralela a la transmisión genética y por lo tanto permea la evolución de un individuo, comunidad o sociedad. Al llevar este criterio a nuestra querida Mancha, lo que hicimos entonces fue crear un meme o memoria social que seguramente continuará esparciéndose para permear las nuevas generaciones de macondianos alegres y pachangueros que vibrarán con los triunfos y sufrirán con las derrotas de su equipo del alma.

Finalmente, no se puede desconocer que la mancha amarilla es un fenómeno que ha marcado positivamente al País mostrando su cara más amable en el contexto deportivo. Sin embargo, debemos ser conscientes de que este organismo recién nacido es por ahora una expresión emocional. De los colombianos que deseamos vivir en un buen país[4] depende su transformación en algo más sólido que trascienda el fútbol. Es verdad que no es fácil, muchas veces preferimos tomarnos la aspirina para evadir la enfermedad en vez de hacer un esfuerzo por erradicarla. Creo que valdría la pena y más cuando dos de los memes más poderosos en Colombia son contradictoriamente el de la desintegración social y la no memoria.




[1] Columna de María Jimena Duzán en la Revista Semana, EL PODER DEL FÚTBOL Edición N° 1679, Julio 2014.
[2] A propósito este también fue el Mundial de las redes sociales. En ningún evento de gran magnitud se había registrado antes tanta interacción.
[3] El término meme se ha popularizado principalmente como un fenómeno que genera tendencia en las redes sociales (imagen, mensaje, video, etc.) Este planteamiento teórico fue acuñado por el científico Richard Dawkins en su Libro El Gen Egoísta.
[4] Ver: Which countrydoes the most good for the world? Charla TED por Simon Anholt.

lunes, 26 de mayo de 2014

El Himno que integra a Medellín


Versión en Inglés: The Anthem that binds to Medellín




“Las sociedades están inmersas en un proceso permanente de transformación tanto económica como social, y la naturaleza de esas transformaciones no siempre es fácil. Razón por la cual las ciudades tienen que ser vistas como organismos vivos que se reinventan constantemente a sí mismas en respuesta a los cambios sociales. Medellín es un ejemplo por excelencia de esta clase de reinvención.”

Joseph Stiglitz, Foro Urbano Mundial Medellín 2014 
(Urban Solutions Platform, 2014)

En plena niñez a mediados de los años ochenta vivíamos fuera de Medellín en otra ciudad del país por asuntos laborales de mi padre, un hombre honesto y trabajador como muchos otros antioqueños. Siempre esperábamos con ansia las vacaciones para volver al lugar donde nacimos, a nuestra tierra, a nuestras raíces, volver a nuestra querida Medellín que para ese entonces se encontraba inmersa, en gran parte, en una corriente de aguas turbias y brumosas generada por fuerzas sombrías que la sumergían cada vez más hacia un fondo oscuro y frio. Sin embargo, y a pesar de las intranquilidades que podrían haber agobiado a mis padres, esto nunca impidió que volviéramos, pues era más grande el amor que el temor por nuestra Ciudad. Tomábamos la carretera, un trayecto de ocho horas aproximadamente. Recuerdo que a mi hermano le brotaba la típica pregunta “¿Ya vamos a llegar?” antes de la primera hora de viaje. Yo no era la excepción por supuesto. Y es que aunque disfrutábamos del paseo, la expectativa por llegar a Medellín se acrecentaba al sentirnos más cerca. De manera que en el último tramo del recorrido cuando podíamos vislumbrar el Valle de Aburrá abrazado por sus verdes montañas dándonos la bienvenida; la alegría, la exaltación y eso que bien conocemos como “orgullo paisa” se manifestaban a flor de piel. En ese preciso momento mis padres sabían que era la hora de poner el himno de nuestra tierra, no el de Antioquía -que entonamos con júbilo en cualquier evento-, tampoco el himno institucional de la Ciudad (no tan popular como el primero), sino ese himno emocional que congregó en esos duros momentos, y que sigue congregando el espíritu colectivo medellinense. Un canto que parte de este ser, sistema social, u organismo vivo bautizado con el nombre Medellín puso en la consciencia de aquellos que durante la turbulencia no dieron marcha atrás, que con corazón y pujanza incentivaron no solo a entonarlo sino a vivirlo como una filosofía[1] denominada “Quiero a Medellín”.

Desde el año pasado que los ojos del planeta se postraron al interior de nuestras montañas cuando la Ciudad se hizo acreedora al reconocimiento como la más innovadora del mundo, la comunicación de ésta ideología tomó un nuevo aire. Recientemente, luego del exitoso Séptimo Foro Urbano Mundial (WUF7), uno de los eventos más significativos realizados en el país y sin duda el más valioso para la Ciudad hasta ahora, querer a Medellín ha dado la mejor cosecha gracias, en gran parte, al exitoso modelo de trabajo sinérgico y conversación tripartita que han consolidado el gobierno local, la empresa privada y la academia; a la consciencia, la transparencia, y la proyección sistémica de las diferentes administraciones en los últimos años; y como lo promueve el himno, por el amor que muchos medellinenses sienten por su ciudad.

La idea del canto se le manifestó a Michel Arnau[2], “un creativo de pelo largo, irreverente, y para muchos un poco loco” (La W, 2013)[3] que para ese entonces ya había consolidado en Medellín la primera “Agencia-boutique creativa” (La W, 2013) bautizada con su apellido. Debido a sus particularidades, carisma, visión y pasión creativa, varias reconocidas empresas antioqueñas que se vieron atraídas por tales rasgos depositaron su confianza en este artista de la comunicación que entre sus creaciones dejó, en esos “momentos tormentosos” (La W, 2013), el inolvidable himno que aún podría ostentar el título de la campaña cívica con más difusión en Colombia. La iniciativa surgió luego de que Michel se reuniera con un grupo de amigos a pensar que deberían hacer algo por la ciudad que amaban, y fue en el contexto de esas conversaciones creativas donde le llegó la inspiración que empezó a materializar con marcador y papelógrafo (la W, 2013). Cuando el himno fue lanzado en el contexto de la campaña cívica “Amor por Medellín”[4], tuvo un efecto decisivo puesto que, según lo expresa Michel (la W, 2013), exaltó “el orgullo que los ciudadanos tienen por su región y su ciudad” y además les permitió empoderarse de esta filosofía con acciones concretas… “Depende también de ti darle amor a Medellín, con tu trabajo, con tus ideas sobre todo”.

Como lo expone Jorge Orlando Melo[5] (Semana, 2014), la desaceleración del crecimiento industrial que sufrió Antioquia a mediados de la década de los 50 fue la antesala de la gran desestabilización social sufrida en la región. El crecimiento urbano era desmesurado debido al desplazamiento en zonas rurales causado por la violencia, y en adición, porque la agricultura no estaba dando los frutos esperados. La iglesia “que se había encargado de mantener al pueblo disciplinado y honrado”, no pudo conservar el control. De esta forma Medellín se convirtió en la “Ciudad del pecado” cobijando prostitución, tráfico de droga y homicidio. Para la última década del siglo veinte el Valle de Aburrá ya padecía la reputación como el más violento del mundo (Semana, 2014). Este fue el tiempo de personajes igualmente creativos e innovadores, pero para la perversidad. Según reflexiones de Juan Luis Mejía[6], el término “dinero fácil” no es tan preciso como el de “dinero ilícito” para describir el capital que afloraba en nuestra tierra por esos días. Su consecución no era para nada sencilla pero estos “genios del mal” se las ideaban para lograrlo. Así la influencia narcotraficante fue permeando la cultura, tanto que, como lo asevera Jorge Orlando Melo, “Las mamás educaban a sus hijos con la admonición de Horacio, el poeta romano: ‘Haz plata hijo, hazla honestamente. Pero si no puedes, haz plata hijo’.” (Semana, 2014: 17). Sin embargo, y a pesar de que no se puede negar que algunas células corruptas del sector gobierno y privado dieron luz verde a tales vicios, el sistema inmune se resistió a esta enfermedad social gracias a aquellos “innovadores del bien” que impusieron regulaciones e impulsaron buenas prácticas de administración pública, evitando así que las grandes empresas antioqueñas fueran infectadas (Semana, 2014). Esta fue la semilla plantada para el renacimiento de una Ciudad que empezó a crecer con el trabajo comprometido y sistémico de sus principales actores sociales.

“En los momentos duros de Medellín hace más de veinticinco años lo que nos mantuvo en pie fue la conversación colectiva” afirmó Claudia Restrepo Montoya la Vicealcaldesa de Educación en uno de de los diálogos del Séptimo Foro Urbano Mundial (WUF7). “No dejamos de creer en Medellín… nos quedamos a pesar de las dificultades… por el contrario, nos propusimos buscar el norte de la Ciudad, su visión.” De esta forma lo manifestaron -en síntesis- altos líderes empresariales antioqueños y la representación del gobierno local en otra de las constructivas charlas del evento[7], quienes además resaltaron tanto a Proantioquia[8] como a la dinámica de buen gobierno “Medellín, como vamos”, entre las fichas clave para la consolidación del trabajo conjunto del sector gubernamental, la empresa privada y la academia en un fin común: el bienestar de la Ciudad y la Región. Coincidiendo con dicho pensamiento, otra de las muchas voces provenientes de la inteligencia colectiva que se reunió en Medellín por esos días del Foro, expresó: “lo que hicimos fue ser conscientes de la Ciudad, supimos pensarla.” Reflexión que enuncia con claridad por qué Medellín pudo lograr el galardón como la más innovadora del mundo, cuyo mérito radica esencialmente en la consciencia creativa que permitió la recuperación de esta ciudad resiliente.

Para explicar el giro de ciento ochenta grados que tuvo Medellín iniciando el presente siglo, se debe dar especial énfasis a las acciones de otro creativo apasionado por su ciudad, un científico matemático que no solo con lápiz y papel empezó a resolver sus problemas ideando e implementando fórmulas que la llevaron hacia el camino de la innovación social. El primer análisis que hizo el profesor Sergio Fajardo residió en la necesidad de “metérsele al rancho” a la politiquería. En consecuencia, él y un gabinete conformado por otros cincuenta entusiastas poco reconocidos en el ámbito político, pero si con gran recorrido en los sectores de la empresa privada, académico y social, se comprometieron a organizar un movimiento cívico independiente para entrar al ruedo gubernamental y tomar las riendas de Medellín, puesto que, de acuerdo con su pensamiento, en el ámbito político es que se toman las decisiones más importantes de una sociedad (Bedoya, 2013 – Fajardo, 2008). Como Fajardo lo afirma, “todos llegamos a una misma conclusión: llevábamos toda la vida diciendo cómo debería ser la sociedad, pero […] otras personas [tomaban] las decisiones por nosotros” (Bedoya, 2013). De manera que, alentados por el liderazgo de este matemático, dicha colectividad pudo cambiar finalmente tal paradigma en el año 2003 para el bienestar de la Ciudad. Luego de lograr el primer paso, la nueva ola en el gobierno se dispuso a aplicar la fórmula que mitigó los dos problemas que estaban más arraigados: La violencia y la desigualdad social[9]. Para disminuir violencia el Alcalde aplicó una ecuación básica que denominó el “Quita y pone”: quitarle a la violencia y poner oportunidades, es decir, cerrarle gradualmente las puertas a la violencia abriendo espacios de integración, que apuntaban precisamente a la equidad social y donde la educación fue el pilar.  Este concepto se tradujo en la promesa esencial de su gestión: “Medellín, del miedo a la esperanza” (Fajardo, 2008),  donde miedo es = violencia, y esperanza es = oportunidades y equidad para el desarrollo. A su vez, considerando la educación como base, surgió el dinamizador de dicha promesa: “Medellín, la más educada”, sello expresado en el fortalecimiento de la educación pública[10], la generación de espacios para el conocimiento, la construcción de proyectos urbanos integrales, y el impulso de una cultura emprendedora. La implementación de dichas formulaciones favoreció primordialmente a los sectores más humildes de la Ciudad, zonas donde la violencia se infiltra con facilidad a causa, entre otras cosas, de la desigualdad y sus efectos.  Como cual niño emocionado al mostrar un juguete nuevo a sus amigos, Fajardo expone a una audiencia deslumbrada la creación del Parque Biblioteca España que se edificó en el sector más pobre de la Ciudad y fue acreedor del prestigioso premio de arquitectura en Iberoamérica entre los años 2004 y 2006 (Bedoya, 2013). “La obra más importante de arquitectura está en el barrio más pobre de Medellín, donde más violencia había, no en el barrio más rico de la ciudad” asevera Sergio (Bedoya, 2013). En consecuencia, rupturas sociales de este tipo fueron desde entonces el común denominador en Medellín, y el origen del reconocimiento como la más innovadora del mundo. La efectividad de las fórmulas del profesor Fajardo, que no han perdido continuidad con los nuevos gobiernos, lograron transformaciones relevantes en solo diez años. El factor es: personas honestas que trabajen con tesón para que no se pierda un peso.

Coloquialmente decimos en nuestra tierra: “hay que salir de las montañas para conocer el mundo”. Sin embargo, al ser elegidos como sede de la Séptima versión del Foro Urbano Mundial (WUF7), lo que hicimos fue traer al mundo entero a nuestra tierra para transformarnos en su capital. “Nos sentimos muy orgullosos de ser por una semana paisas.” expresó Joan Clos, el director ejecutivo de ONU-Hábitat, quién de igual forma resaltó al de Medellín como el mejor de los foros hasta ahora realizados (WUF7, 2014). Durante este tiempo más de veinte mil personas de las cuales ocho mil fueron extranjeros (semana.com, 2014) se congregaron en Medellín para conversar y compartir conocimientos sobre problemáticas urbanas, sociales, políticas, y económicas, que serán el insumo para sentar las bases de futuros cambios en diferentes ciudades del planeta con énfasis en la justicia social, pues de acuerdo con Clos (WUF7, 2014), esta es la gran falencia global. Ciudades para la vida fue la consigna del memorable evento que pudo concretar la Ciudad gracias al empeño del Gobierno Local con el apoyo del Ministerio de Vivienda Nacional a cargo del actual Alcalde Aníbal Gaviria, y el Ministro Luis Felipe Henao consecutivamente (ambos muy paisas). El balance más que positivo del Foro deja mucha satisfacción. Los números superaron todas las expectativas, pero el principal impacto fue la buena impresión que el recuperado Valle de Aburrá le dejó al mundo. “Buena parte de las personas con las que he conversado me dicen que lo que han visto y palpado de Medellín, es mejor de lo que habían leído” manifestó Gaviria sin desconocer que aún hay camino por recorrer para menguar la desigualdad social (eltiempo.com, 2014). La Carta de Medellín, o el tratado que deja el Foro a la Ciudad, de acuerdo con el Alcalde (eltiempo.com, 2014), aparte de evidenciar las buenas prácticas recogidas hasta el momento también se convierte en una nueva semilla que debe germinar en equidad y así en un verdadero progreso para todos.

Quiero terminar haciendo una convocatoria a diferentes idealistas, creativos e innovadores en diferentes áreas para que empecemos a darle forma con nuestras ideas a un nuevo canto, pero no para Medellín sino para el país, que como bien saben ha padecido durante mucho tiempo enfermedades sociales causadas, en especial, por quienes tradicionalmente han maquinado su sistema político, es decir, quienes han manipulado nuestras decisiones para su propio beneficio. A pesar de que tales malestares no han afectado el crecimiento económico en los últimos años, sin lugar a dudas han impedido el crecimiento sostenible y por ende saludable de la nación. Aspecto que en un futuro no lejano podría ocasionar un cáncer terminal. Las fórmulas para potenciar soluciones se han evidenciado en Medellín, y no son ajenas al resto del país. Vamos pues a componer el himno que integre a Colombia.


*El Himno

Primera versión (1980)



Nueva versión (2008)



Interacciones:

Bedoya, J. (2013, 8 de julio). Sergio Fajardo / Medellín, Del Miedo a La Esperanza (Conferencia en el TEC de Monterrey, México). Recuperado de: http://youtu.be/mlKz1GSsXpQ  Visitado: 14 de mayo de 2014.

Fundación Amor por Medellín y por Antioquia (2008, 3 de abril). QUIERO A MEDELLÍN. Recuperado de: http://youtu.be/i47FgnG9Ye8 Visitado: 27 de abril de 2014.

Fundación Amor por Medellín y por Antioquia (2008, 6 de noviembre). Quiero a Medellín Nueva Generación. Recuperado de: http://youtu.be/vHjODATMxjY  Visitado: 27 de abril de 2014.

Fajardo, S. (2008). Del miedo a la esperanza, Alcaldía de Medellín 2004/2007. Recuperado de: http://www.reddebibliotecas.org.co/Libro%20Recomendado/Descarga%20de%20libros/Del%20miedo%20a%20la%20esperanza%20Capitulo%201.pdf  Visitado: 14 de mayo de 2014.

La W Radio (2013, 1 de marzo). Entrevistas W: Michel Arnau autor de la canción "Quiero a Medellín". Recuperado de: http://www.wradio.com.co/escucha/archivo_de_audio/michel-arnau-autor-de-la-cancion-quiero-a-medellin/20130301/oir/1851369.aspx Visitado: 27 de abril de 2014.

Montoya Acevedo, M. (2009, 19 de junio). El Mundo.com. Un canto a Medellín y Antioquia. Recuperado de: http://www.elmundo.com/portal/pagina.general.impresion.php?idx=119600  Visitado: 27 de abril de 2014.

Proantioquia.org.co (2014). Quiénes somos – Aspectos Generales. Recuperado de: http://proantioquia.org.co/web/index.php/quienes-somos/aspectos-generales Visitado: 17 de mayo de 2014.

Redacción, El Tiempo.com (2014, 10 de abril). El anfitrión y su balance final del Foro Urbano.  Recuperado de: http://www.eltiempo.com/Multimedia/infografia/forourbanomundial/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_MULTIMEDIA-13816666.html  Visitado: 17 de mayo de 2014.

Revista Semana (2014). Edición especial: ANTIOQUIA, GENTE 1A. Publicaciones Semana S.A. (Abril de 2014)

Urban Solutions Platform (2014, 11 de abril). Conferencia Joseph Stiglitz (WUF7).  Recuperado de: http://youtu.be/BAodXvlGo9Y  Visitado: 20 de abril de 2014.

World Urban Forum - WUF7 (2014). Seventh session of the World Urban Forum Closing Ceremony. Recuperdado de: http://wuf.7.unhabitat.org/wuftv Visitado: 11 de mayo de 2014.




[1] Comentario de Alberto Casas en entrevista de la W Radio a Michel Arnau, creador de la canción “Quiero a Medellín” (La W, 2013)
[2] Michel Arnau, es un reconocido creativo y precursor de la ola setentera de la publicidad Colombiana que luego se alió con DDB, la multinacional publicitaria, para posesionarse como su principal representante en el país.
[3] Así lo introduce Julio Sánchez Cristo en la entrevista que le hacen el día que Medellín ganó el premio como la más innovadora (La W, 2013).
[4] La Fundación Amor por Medellín se creó en 1980 por iniciativa de la Administración Municipal y con el apoyo de 70 líderes empresariales y cívicos, con el objetivo de dinamizar y fortalecer procesos de formación ciudadana, ética y democrática (Montoya, 2009).
[5] Historiador y decano de Ciencias Sociales de la Universidad Jorge Tadeo Lozano (Semana, 2014)
[6] Ex Ministro de Cultura, actual rector de la Universidad EAFIT y uno de los estudiosos de la historia de Antioquia más reconocidos. En un comentario previo a alguna reunión lo escuché hacer tal anotación y se me quedó grabada.  
[7] Conversatorio: El Papel del Sector Privado como Agente del Cambio, en el que participaron como panelistas David Bojanini (Presidente del Grupo Sura), José Alberto Vélez (Grupo Argos), Santiago Piedrahíta (Grupo Orbis) y Luis Felipe Hoyos, el Vicealcalde de Desarrollo Económico de la Ciudad.
[8]Fundación privada del sector empresarial, sin ánimo de lucro, creada en 1975 por un destacado grupo de empresarios antioqueños, con el firme propósito de contribuir a la construcción de una región más competitiva en lo económico y equitativa en lo social, y de una sociedad integrada, pacífica y con oportunidades para toda la ciudadanía.” (Proantioquia.org.co, 2014)
[9] Para explicar ambos problemas Sergio Fajardo hace una analogía con dos árboles cuyas raíces son profundas y además muy enredadas entre ellas “no se sabe que fue primero si la desigualdad o la violencia…” (Bedoya,2013)
[10] Fajardo enfatiza en la falencia de la educación en la región y el País, e indica que los espacios para el conocimiento como los parques biblioteca y los colegios en zonas marginales apuntaron inicialmente a la recuperación de la dignidad. (Bedoya, 2013)

viernes, 16 de mayo de 2014

Conversación y Educación

Extracto de la publicación: Conversaciones Conscientes
Por Juan Sebastián Cárdenas Salas 

Savater (1997) relata que cuando al poeta José Bergamín[1] se le reprochaba el exceso de subjetividad en sus juicios este respondía: “Si  yo fuera un objeto, sería objetivo; como soy un sujeto, soy subjetivo”. Así, de acuerdo con el filósofo español (1997), la educación es tarea de sujetos para la formación de otros sujetos, no de objetos; y esta subjetividad es determinada por la tradición, las leyes, la cultura y la escala de valores de la sociedad en la que se encuentran inscritos tanto el que la imparte como el que la recibe. Por esta razón la educación es por excelencia una máquina productora de esquemas mentales los cuales empiezan a moldearse en las conversaciones del entorno familiar, social, religioso, gubernamental, y académico; y cuyo fin principal es adaptar al “nuevo miembro” a los prejuicios de dichas colectividades (Savater, 1997). Prejuicios que luego el individuo puede descartar o reforzar de acuerdo a sus propias experiencias y descubrimientos.

Paradójicamente, haciendo un enfoque en el marco formal[2] de la educación, ninguna de las definiciones básicas halladas entrelazan de manera directa este concepto y la conversación. Por el contrario, tanto en el diccionario oficial de la lengua española como inglesa, dos de las principales definiciones indican que la educación, es una instrucción sistemática impartida por el profesor[3] (RAE - Oxford, 2014). Si se modificara la palabra instrucción por conversación, la palabra impartida, por construida, y adicionalmente se incluyera al segundo actor del proceso (que debería ser el protagonista…), la definición[4] tomaría un poderoso sentido puesto que la transmisión de conocimiento no debería darse tras una imposición sino en el marco de una interacción que facilite una construcción colectiva[5], en este caso, entre profesor y alumno.

Platón, proclamó en el marco de La República:

“No habrá pues, querido amigo, que emplear la fuerza para la educación de los niños; muy al contrario, deberá enseñárseles jugando, para llegar también a conocer mejor las inclinaciones naturales de cada uno”. (Savater, 2008: 26)

En adición, Aristóteles  siempre mostró una especial  preocupación por la educación de los jóvenes promoviendo entre los gobernantes la importancia  que esta tenía para la constitución política y democrática de la Polis (Savater, 2008).

Siguiendo estos consejos, John Dewey[6], reconocido como el filósofo de la educación y quién situó el tema como eje del pensamiento contemporáneo (Savater 2008), influyó notablemente en la evolución del concepto conocido como progresismo pedagógico cuyo fin principal es ubicar la educación en un marco democrático de equidad y participación (Singer,2013). De esta forma Dewey ubica al estudiante en el centro del sistema escolar, en contra de la visión tradicionalista -evidenciada en las definiciones- que concibe la enseñanza como la “imposición de una serie de contenidos al alumno”, ubicándolo como un actor pasivo en dicho proceso (Savater, 2008). Con respecto al docente, el concepto progresista señala que éste debe propiciar espacios de experimentación al estudiante que le permitan ser “artesano de su propio conocimiento” y apoyar así la actividad del aprendizaje (Savater, 2008). Como un ejemplo, El profesor Humberto Maturana (2002), denominó al espacio de trabajo con sus estudiantes, el taller renacentista, pues allí alentaba la vivencia del “hacer”, la “reflexión” de este hacer, “en el contexto continuo de la conversación sobre el hacer en el hacer.”:

“Yo digo que mi laboratorio es un taller renacentista porque es un espacio […] del vivir, como los talleres renacentistas  donde existía un artesano o artista, y los estudiantes se transformaban a su vez en artesanos o artistas, según sus preferencias, en el convivir con el maestro.” (Maturana, 2002: 43)

En esta misma vía, Sima Nisis[7] (Maturana, 2002) hace una importante reflexión asumiendo una postura consciente sobre su responsabilidad como educadora sugiriendo que el maestro no debe actuar desde el “tradicional desnivel” que lo sitúa como regulador o manipulador de la vida del alumno, por el contrario, debe propiciar un encuentro nivelado que le permita “observar ante sí a un ser humano que guía ‘des-imponiendo’, alguien como él, con sus carencias y sus virtudes.” (Maturana, 2002: 10) En este sentido el planteamiento equitativo defendido por Dewey es a su vez un reconocimiento virtuoso hacia el maestro puesto que fortalece su credibilidad y autoridad. Como lo indica Savater (1997), “la autoridad no consiste en mandar” su raíz etimológica proviene del verbo latín augere cuyo significado se interpreta como “lo que facilita el crecimiento”.

A nivel personal los educadores que han dejado una huella positiva desde mi infancia hasta los días recientes, son, por lógicas razones, aquellos que con su pedagogía facilitaron participación y construcción, afianzando de esta forma el encuentro de algunas de mis pasiones.  Por ello, solo en este equilibrio entre profesor y alumno se puede facilitar una conversación efectiva en los pilares del pensamiento de la educación, que según Dewey, constituyen un hecho comunicativo y social (Savater, 2008).





[1] Escritor, ensayista, poeta y dramaturgo español (Madrid, 1895 – Hondarribia 1983). Revisar biografía en: <http://www.artepoetica.net/jose_bergamin.htm>
[2] Educación académica - pedagogía impartida en desde el sistema escolar, primaria, secundaria, hasta la universidad.
[3] Estoy haciendo una fusión de ambas definiciones: RAE y OXFORD
[4] Esta sería la definición: “Conversación sistemática construida entre profesor y alumno…”.
[5] Si esta definición “evolucionada” de educación se llevara a la práctica, muchas organizaciones o sistemas educativos tendrían que cambiar su modelo mental en la actualidad (progresismo pedagógico)
[6] Referencia bibliográfica
[7] Colaboradora del Doctor Humberto Maturana en su libro El sentido de lo Humano. Texto inspirador que recoge principalmente entrevistas, conferencias, tratados y comunicados de este Biólogo, Humanista y Filósofo chileno.

martes, 11 de febrero de 2014

Conversaciones Conscientes*

Por Juan Sebastián Cárdenas Salas



El significado de la conversación

Víctor Hugo alguna vez dijo “no hay nada más poderoso que una idea cuando le llega su momento”. Pero, ¿cómo llega ese momentum? Pienso que es gracias al poderoso proceso que permite liberar, socializar y moldear esa idea: la conversación, esencia de la comunicación entre los seres humanos y la clave para conectarnos unos con otros. En este sentido, la conversación nos permite “movernos del concepto a la manifestación”[1] (Senge, et. al, 2004), iniciando con una idea configurada en un diálogo interno, que luego, a través del lenguaje[2] es externalizada para dar inicio a una construcción más que individual, colectiva.

De acuerdo con Maturana (2002), nuestra convivencia como individuos “tiene lugar en el lenguaje” y aprendemos a ser personas en la constante interacción entre lenguaje y emociones.  A este aprendizaje entrelazado él lo denomina “conversar”, y por esta razón enfatiza que “el vivir humano” se da precisamente en la conversación. Por lo tanto, a través de las conversaciones se afianzan las relaciones humanas, se transmite conocimiento y tradición, se cuestionan y transforman paradigmas, se valida la inteligencia colectiva y se abren las puertas de la evolución en todo sentido. En contraste, la inconsciencia que desvirtúa nuestra naturaleza surge por la carencia de conversaciones conscientes.

El concepto de la conversación es un tema amplio que ha sido abordado una y otra vez en diferentes ámbitos, desde diferentes perspectivas. En esta ocasión lo que busco al retomar tan interesante tema es entablar una conversación relativamente concisa, y en lo posible coherente, sobre cómo este concepto dialoga y se entrelaza con aspectos que moldean nuestro vivir humano, enfocándome principalmente en algunos que han llamado mi atención tiempo atrás, y más aún cuando me dispuse de manera consciente la retadora y apasionante tarea de adoptar este criterio como diferencial en mi andar.

Me daré por bien servido si quien al leer estas ideas encuentra identificación o no con ellas, las puede enriquecer, tiene la motivación de discutirlas y compartirlas con otros, o se integra de cualquier modo al diálogo que estoy iniciando pero que definitivamente no me pertenece.

Conversación y Dios

Al contemplar los diferentes tratados religiosos de las diferentes culturas alrededor del mundo encuentro varios común denominadores (creo que es lógico porque todos ellos fueron establecidos por Homo Sapiens). Uno de ellos es que su discurso se concibe esencialmente en la conversación. Por ejemplo, en la tradición islámica Allah le otorgó al ser humano el intelecto para “gobernar la idea” y le otorgó el lenguaje para “regular la palabra”. Por esta razón el Islam enfatiza en el proceso dialéctico debido a que por naturaleza el hombre tiende a conversar y polemizar (Al Mgbel, 2013). En el caso cristiano-católico Jesús es quién porta, materializa, e invita a vivir la “palabra de Dios” entre los hombres, a su vez Mahoma es el encargado en el caso islámico. En el contexto del Budismo se desarrolla una visión de lo terrenal a lo divino puesto que Siddhartha -un ser humano- se transforma en Buda luego de recorrer un camino lleno de reflexiones, experiencias, y descubrimientos, a través de conversaciones con la vida que le permitieron adquirir la sabiduría que finalmente dio paso a su iluminación.  En la Biblia se observa como Dios a través de un diálogo consigo mismo va concibiendo el mundo, luego al crear a Adán y Eva inicia conversaciones con el hombre, pasando por Moisés hasta llegar a su hijo. Asimismo, en el Corán Allah sostiene constantes diálogos, uno de los más reconocidos el que sostiene con los ángeles para informarles su decisión de designar un Jalifa (representante) en la tierra, que es el mismo hombre (Fadlallah, 2011).

Por tanto, las diferentes ideologías religiosas encarnadas en sus diferentes representantes y deidades confluyen a través de la conversación para evidenciar las tradiciones que moldean sus respectivas culturas. No obstante, y a pesar de este común enlace, inquieta como las diferencias religiosas han sido una de las principales causas de inconsciencia a través de la historia de la humanidad.

Conversaciones con Dios

Neal Donald Walsch, autor de la reconocida serie de libros Conversaciones con Dios[3] hace una interesante afirmación que se conecta de manera precisa con el origen del proceso conversacional: el surgir de una idea. Walsch (2010) señala “No se trata de un libro escrito por mí, sino que se me ha ocurrido a mi”. Asimismo, este pensamiento se relaciona de forma paralela con el concepto de “colectividad”, pues al sugerir que su creación es una revelación de cierto modo valida que los seres humanos somos canales transmisores de visiones provenientes de una inteligencia colectiva, la cual, según él, es el concepto de Dios[4].

De acuerdo con Walsch (2014), seguimos contemplando a Dios como una entidad externa a nosotros. A éste factor él lo denomina ruptura teológica, la cual a su vez afecta de manera consecutiva la cosmología (en el sentido religioso), la psicología, la sociología y la patología del ser humano. Así, la ruptura teológica genera entonces una ruptura cosmológica, es decir, no hay un solo Dios, varias culturas tienen un Dios o dioses ajenos a las otras. La ruptura cosmológica genera luego una ruptura psicológica, es decir, las ideologías son igualmente ajenas (católicos, islámicos, protestantes, etc.). La ruptura psicológica genera ruptura sociológica, es decir, las sociedades actúan de manera separada de acuerdo a sus ideologías y propios intereses. Finalmente, la ruptura sociológica genera una ruptura patológica que según Walsch (2014), son los comportamientos enfermizos de autodestrucción enlazados tanto individual como colectivamente que han infectado civilizaciones y sociedades durante toda la historia,  generando exclusión, sufrimiento, conflicto, violencia y muerte, es decir, inconsciencia. Por tanto, Walsch sugiere que la única forma de encontrar sentido en Dios es a partir de la Unidad:

“La vida es la expresión de la Unidad en sí misma. Dios es la expresión de la vida en sí misma. Dios y la Vida son Uno. Tú eres una parte de la Vida. Tú no puedes estar fuera de la Vida. Por lo tanto Tú eres parte de Dios. Es un círculo”. (Walsch, 2014)

La concepción biológica de Dios en relación con la conversación

Desde su visión como científico, Maturana (2002) afirma que no cree en el concepto de Dios y el alma como entidad independiente en cada hombre. Sin embargo, considera la existencia de un alma humana en la que confluimos todos. Dicho de otro modo, valida la inteligencia colectiva o consciencia universal que en cierta forma se integra a la concepción espiritual que Walsch tiene de Dios.

Maturana (2002) piensa que los seres vivos en general son sistemas que poseen sus rasgos gracias al efecto de su estructura biológica, y para su existencia no se necesita nada más, en otras palabras, no se necesita un alma. Su existencia está ligada a dos estados: uno corporal o fisiológico y otro relacional, siendo este último donde el hombre configura su existencia en la totalidad o alma humana que no es independiente sino colectiva. En esta dimensión recíproca es donde se conforma para este biólogo el conversar como efecto del lenguaje y la emoción.

Conversación y Filosofía

En contraste a las diferentes concepciones religiosas convencionales que influencian a la mayoría de las culturas, los principios de la conversación filosófica no concuerdan con las ideas legendarias sobrenaturales que interpretan la creación del  universo, la tierra, el hombre y en general todos los seres vivos (Savater, 2008), y tampoco parte de conclusiones científicas. La filosofía indaga sobre el origen y fundamento de lo que percibimos como “realidad” centrada en una visión reflexiva, considerando irrelevante la existencia de dioses que guían el devenir de los hombres, puesto que, según lo expone Savater (2008) citando a Epicuro[5], “somos los humanos quienes fabricamos dioses a nuestra imagen y semejanza, no al revés”.

Así,  la filosofía siempre ha buscado entablar conversaciones que cuestionen los supuestos acerca de la naturaleza humana y los diferentes fenómenos que la afectan sin tener certeza de que las respuestas encontradas serán la última palabra. Cada posibilidad de hallazgo dará paso a un nuevo cuestionamiento una y otra vez. Así, “preguntar filosóficamente es hacerlo para poner en un compromiso al que cree saber o al que desea que aceptemos que sabe.” (Savater, 2008: 14)

Los diálogos de Platón

En la lista de personajes sinónimo de filosofía sin duda Platón es el primero. Cuando Whitehead (1978) afirma que el legado de las diferentes obras filosóficas puede considerarse como notas al pie de página de los diálogos de Platón, no está exagerando. La influencia de este ateniense en todo el pensamiento occidental es indudable (Savater, 2008). La prueba más contundente es la Academia[6], cuya fundación está ligada a lo que Platón consideró una crisis moral y política de su sociedad. Su preocupación rebasó la copa cuando Sócrates, su ídolo, tuvo que tomarse el “trago amargo”[7] de esta problemática.  Así, en el marco de su proyecto educativo, cuyo fin principal fue promover un marco ideal de justicia y respeto por la verdad entre los futuros políticos y dirigentes de la Polis (Savater, 2008), nació la metodología del diálogo y la discusión analítica profunda, en la cual se concibieron los diálogos que fundaron la tradición filosófica del mundo, y por ende, las conversaciones conscientes.

Según ThusSpokeMitch (2013), a diferencia de lo que muchos consideran, Platón no fue alumno de Sócrates. De acuerdo con su visión, el considerado primer filósofo de la historia (Savater, 2008), no fue oficialmente maestro, ni tuvo estudiantes, ni recibió retribución económica por filosofar. Sócrates iba de aquí para allá, especialmente en el Ágora, cuestionando todo y generando situaciones embarazosas para aquellos que creían tener la última palabra, que especialmente eran personalidades “poderosas”. De esta forma ganó adeptos -y también enemigos-, que es diferente a alumnos, y uno de ellos fue Platón quien a sus veinte años se interesó por las ideas de este sabio personaje y decidió seguirlo (ThusSpokeMitch, 2013). Esta aclaración es relevante para entrar en el análisis de la figura de Sócrates en los diálogos. En casi todos ellos el protofilósofo[8] aparece como una figura heroica y como el portador de las ideas (ThusSpokeMitch, 2013). Sin embargo, en este punto es donde entra la compleja pregunta ¿hasta dónde llega Sócrates y dónde empieza Platón?, que de acuerdo con ThusSpokeMitch (2013), es imposible de contestar. Solo se puede asumir de acuerdo a los variados estudios que han abordado el tema, que Sócrates es solo una representación no objetiva de las visiones de Platón, quien en sus diálogos incluyó variedad de personajes, y Sócrates es certeramente uno de ellos (ThusSpokeMitch, 2013).

Entrando en la estructura de los diálogos, ThusSpokeMitch (2013) plantea que la mayoría de los académicos han abordado este enorme y complejo cuerpo de trabajo en los últimos dos siglos desde una perspectiva cronológica definida en tres grupos o periodos: Los diálogos tempranos donde la influencia Socrática es relevante, pues se dejan preguntas abiertas (reflexiones) más que conclusiones (Savater, 2008). Los diálogos medios o de la madurez (Savater, 2008) en los cuales Platón evidencia un pensamiento más independiente con la teoría de las ideas que son objetivas, eternas y universales. Es aquí donde toman forma sus obras más conocidas[9] (Savater, 2008 -  ThusSpokeMitch, 2013); finalmente los diálogos tardíos o de la vejez (Savater, 2008 – ThusSpokeMitch, 2013), donde se la dedica a los sofistas[10], y es autocrítico con respecto a sus visiones de la madurez.  En esta última etapa empoderó a Las leyes[11] de los destinos que los hombres por sí solos no podían controlar.

Aunque ThusSpokeMitch (2013) acepta que el análisis cronológico de los Diálogos tiene sentido, no obstante, él lo considera altamente especulativo[12] y por lo tanto débil en relación con las nuevas visiones que han abordado su estudio en el presente siglo. Este académico plantea entonces una noción alterna que denomina dialéctica[13], en donde no son relevantes los periodos en el tiempo sino cómo Platón asume la conversación y discusión para responder a las cuestiones y problemáticas planteadas por sus predecesores.

En relación a lo anterior, según lo indica Press (1993), dos cosas se pueden afirmar sobre el estudio de los Diálogos de Platón, primero, que superan la capacidad de análisis cualquier individuo debido a su densidad, y segundo, que las visiones o supuestos al respecto son demasiado fragmentadas. Por un lado, están los académicos que asumen los diálogos como simples tratados descriptivos de ciertas situaciones observadas por Platón y expuestas en una forma literaria llamativa; mientras otros dan por sentado que en efecto Platón está comunicando su doctrina filosófica, y por otro lado, están los que creen que la doctrina platónica solo fue expuesta oralmente, etc. (Press, 1993).

Por lo tanto, debido a la gran variedad de objetivos, métodos y supuestos que han rodeado el estudio de los diálogos a través del tiempo (Press, 1993), aún están las puertas abiertas para tratar de llegar a un acuerdo sobre la complejidad implícita en estas conversaciones que dieron paso al pensamiento filosófico, y a su vez, a la incertidumbre característica de la naturaleza humana.

Conversación y Educación

Savater (1997) relata que cuando al poeta José Bergamín[14] se le reprochaba el exceso de subjetividad en sus juicios este respondía: “Si  yo fuera un objeto, sería objetivo; como soy un sujeto, soy subjetivo”. Así, de acuerdo con el filósofo español (1997), la educación es tarea de sujetos para la formación de otros sujetos, no de objetos; y esta subjetividad es determinada por la tradición, las leyes, la cultura y la escala de valores de la sociedad en la que se encuentran inscritos tanto el que la imparte como el que la recibe. Por esta razón la educación es por excelencia una máquina productora de esquemas mentales los cuales empiezan a moldearse en las conversaciones del entorno familiar, social, religioso, gubernamental, y académico; y cuyo fin principal es adaptar al “nuevo miembro” a los prejuicios de dichas colectividades (Savater, 1997). Prejuicios que luego el individuo puede descartar o reforzar de acuerdo a sus propias experiencias y descubrimientos.

Paradójicamente, haciendo un enfoque en el marco formal[15] de la educación, ninguna de las definiciones básicas halladas entrelazan de manera directa este concepto y la conversación. Por el contrario, tanto en el diccionario oficial de la lengua española como inglesa, dos de las principales definiciones indican que la educación, es una instrucción sistemática impartida por el profesor[16] (RAE - Oxford, 2014). Si se modificara la palabra instrucción por conversación, la palabra impartida, por construida, y adicionalmente se incluyera al segundo actor del proceso (que debería ser el protagonista…), la definición[17] tomaría un poderoso sentido puesto que la transmisión de conocimiento no debería darse tras una imposición sino en el marco de una interacción que facilite una construcción colectiva[18], en este caso, entre profesor y alumno. Platón, proclamó en el marco de La República:

“No habrá pues, querido amigo, que emplear la fuerza para la educación de los niños; muy al contrario, deberá enseñárseles jugando, para llegar también a conocer mejor las inclinaciones naturales de cada uno”. (Savater, 2008: 26)

En adición, Aristóteles  siempre mostró una especial  preocupación por la educación de los jóvenes promoviendo entre los gobernantes la importancia  que esta tenía para la constitución política y democrática de la Polis (Savater, 2008).

Siguiendo estos consejos, John Dewey[19], reconocido como el filósofo de la educación y quién situó el tema como eje del pensamiento contemporáneo (Savater 2008), influyó notablemente en la evolución del concepto conocido como progresismo pedagógico cuyo fin principal es ubicar la educación en un marco democrático de equidad y participación (Singer,2013). De esta forma Dewey ubica al estudiante en el centro del sistema escolar, en contra de la visión tradicionalista -evidenciada en las definiciones- que concibe la enseñanza como la “imposición de una serie de contenidos al alumno”, ubicándolo como un actor pasivo en dicho proceso (Savater, 2008). Con respecto al docente, el concepto progresista señala que éste debe propiciar espacios de experimentación al estudiante que le permitan ser “artesano de su propio conocimiento” y apoyar así la actividad del aprendizaje (Savater, 2008). Como un ejemplo, El profesor Humberto Maturana (2002), denominó al espacio de trabajo con sus estudiantes, el taller renacentista, pues allí alentaba la vivencia del “hacer”, la “reflexión” de este hacer, “en el contexto continuo de la conversación sobre el hacer en el hacer.”:

“Yo digo que mi laboratorio es un taller renacentista porque es un espacio […] del vivir, como los talleres renacentistas  donde existía un artesano o artista, y los estudiantes se transformaban a su vez en artesanos o artistas, según sus preferencias, en el convivir con el maestro.” (Maturana, 2002: 43)

En esta misma vía, Sima Nisis[20] (Maturana, 2002) hace una importante reflexión asumiendo una postura consciente sobre su responsabilidad como educadora sugiriendo que el maestro no debe actuar desde el “tradicional desnivel” que lo sitúa como regulador o manipulador de la vida del alumno, por el contrario, debe propiciar un encuentro nivelado que le permita “observar ante sí a un ser humano que guía ‘des-imponiendo’, alguien como él, con sus carencias y sus virtudes.” (Maturana, 2002: 10) En este sentido el planteamiento equitativo defendido por Dewey es a su vez un reconocimiento virtuoso hacia el maestro puesto que fortalece su credibilidad y autoridad. Como lo indica Savater (1997), “la autoridad no consiste en mandar” su raíz etimológica proviene del verbo latín augere cuyo significado se interpreta como “lo que facilita el crecimiento”.

A nivel personal los educadores que han dejado una huella positiva desde mi infancia hasta los días recientes, son, por lógicas razones, aquellos que con su pedagogía facilitaron participación y construcción, afianzando de esta forma el encuentro de algunas de mis pasiones.  Por ello, solo en este equilibrio entre profesor y alumno se puede facilitar una conversación efectiva en los pilares del pensamiento de la educación, que según Dewey, constituyen un hecho comunicativo y social (Savater, 2008).

Reclamando la conversación sobre la educación

El 4 de Mayo del 2013 se llevó a cabo en la Universidad de Columbia[21] en la ciudad de New York un evento que reunió durante todo un día a una colectividad compuesta por padres de familia, educadores y administradores del sistema educativo estadounidense, académicos, activistas, y estudiantes, para discutir sus experiencias, aportar ideas, y plantear soluciones sostenibles sobre los efectos negativos que las reformas educativas establecidas años atrás le han traído a ese país. El objetivo crucial de esta reunión denominada Reclaming conversation on education, fue instaurar una coalición para promover la resistencia colectiva en contra de la estandarización, privatización y toma de las riendas de la educación por parte de las firmas corporativas cuyo negocio es la educación (education4.org, 2013).

Los cambios en el sistema educativo que iniciaron con el gobierno de Bill Clinton en el año 1994[22] y fueron consolidados por el gobierno de George Bush en el 2001[23], han generado grandes trastornos tanto a estudiantes como a profesores, razón por la cual la calidad de la educación impartida en los Estados Unidos se ha visto afectada (Yen Yen Woo, 2013). Como lo indica Paul Taubman[24] (Yen Yen Woo, 2013), dichas reformas “han cambiando la conversación de la educación” que se soporta en el pensamiento progresivo de Dewey, por una idea ilusoria de inclusión cuya realidad es, por un lado, inequidad, y por el otro, privatización y estandarización en pro de las corporaciones que promueven la educación para su propio beneficio económico. En este orden de ideas,  los estudiantes han sufrido las consecuencias de un enfoque educativo cuyo énfasis es la medición de sus capacidades a través de pruebas (testing) y notas principalmente, padeciendo así un síndrome de estrés, frustración, y desigualdad, que de igual forma afecta a sus familias (Yen Yen Woo, 2013). En adición, de acuerdo con Taubman, éstas reformas también han afectado considerablemente la calidad pedagógica de los docentes, llevándolos -“bajo presión”- a desarrollar currículos mediocres soportados justamente en dicho enfoque  y dejando de lado a orientación hacia el descubrimiento de la educación por medio de la experimentación y el diálogo tal como lo planteó el pensador estadounidense de la educación. Por ello, según lo afirma Nancy Carlsson[25] (Yen Yen Woo, 2013), la educación en Estados Unidos esta “produciendo” una clase de personas con poca capacidad creativa e innovadora, debido a que se encuentran “sofocadas” por el sistema establecido.

De acuerdo al planteamiento de Singer (2013), toda esta crisis no se le debe atribuir solamente a las reformas y a las corporaciones que evidentemente se han beneficiado con estas modificaciones en el sistema. Este educador plantea que los profesores deben poner más de su parte definiendo cual debe ser el papel de escuelas y la de ellos mismos con el fin de afianzar la visión progresista de Dewey debido a que aún muchos de ellos son reticentes a facilitar estas conversaciones.

Conversación y Creatividad

La creatividad es una de las conversaciones más conscientes manifestadas en el ser humano. Este estado de conexión entre mente, cuerpo y espíritu, ha contribuido a la “evolución de la especie”[26] millones de años atrás hasta la actualidad; especialmente cuando hace 200.000 abriles[27] surgieron los primeros Homo Sapiens en el África Subsahariana, y cuando hace solo 7.000 primaveras el lenguaje (escrito) fue revelado para facilitar la comunicación entre nosotros (Hawking y Mlodinow, 2012). 

Stephen Hawking, el reconocido científico Británico expresó una interesante reflexión[28] al respecto: 

“Por millones de años la humanidad vivió en las mismas condiciones que los animales. Luego algo sucedió que desató el poder de nuestra imaginación. Aprendimos a hablar. Y aprendimos a escuchar. El lenguaje ha permitido la comunicación de ideas, facilitando a los seres humanos trabajar de manera colectiva, crear lo imposible. Los grandes logros de la humanidad  se han dado gracias al [diálogo], y sus grandes fallas por no [dialogar]. Esto no tiene que ser así […] Todo lo que tenemos que hacer es asegurarnos de seguir [conversando].”[29] (Culturainquieta.com, 2013)

Por ello, desde que creamos herramientas para la caza, cultivo y recolección de alimentos para nuestra supervivencia; desde que conformamos tribus, clanes, ciudades y civilizaciones, y definimos sus respectivas manifestaciones socio-culturales; desde que inventamos la rueda, pasando por la imprenta, la máquina de vapor, y la bombilla eléctrica; hasta llegar a la ingeniería genética, el Internet, los dispositivos móviles, las redes sociales online y los Apps, etc., etc., las conversaciones conscientes han sido fundamentales para nuestra evolución y desarrollo. Infortunadamente muchas de estas innovaciones humanas al no tener en cuenta el equilibrio en el ecosistema, es decir, cuando afectan otras especies y recursos naturales del planeta; o cuando son malinterpretadas usándose para la dominación y exterminio, se convierten en  sinónimo de involución e inconsciencia[30].

La expresión creativa del arte

El arte es uno de los campos más consentidos -sino el más- por la creatividad. La conjunción entre arte y creatividad personalmente la describo como la manifestación emocional[31] de las fuerzas de la naturaleza expresadas en un raciocinio emocional del ser humano a través de sus sentidos. En esta conversación entre los 5 elementos de la naturaleza (incluyo pasión) y los 5 sentidos del ser humano se gestan entonces las tradiciones culturales evocadas en los mitos, leyendas, y las diferentes expresiones artísticas que exaltan nuestra existencia en este planeta.

Para Schopenhauer, el reconocido filósofo polaco, quien fue un hombre excepcionalmente dotado para la apreciación artística, las artes corresponden a diversos niveles de objetividad de la voluntad del ser (Savater, 2008). Es por esta razón que la voluntad colectiva se manifiesta eligiendo a seres humanos como canales transmisores en diferentes épocas para moldear así la memoria artística.

Encontramos entonces  la manifestación de la voluntad literaria y dramatúrgica donde a un griego antiguo[32] se le ocurrió crear 2 de las obras épicas más reconocidas y valoradas por la humanidad; a un italiano[33] reconocido como uno de los precursores del humanismo que inspiró al hombre con su Divina Comedia para ubicarse en el centro del pensamiento desbancando así a Dios; a un británico[34] cuya tragedia del “Ser o no Ser” [35] nos permite seguir cuestionando nuestra existencia sobre la faz de la tierra; y a un colombiano[36] que con su realismo mágico embrujó al mundo entero. En el ámbito de la escultura, la arquitectura, y la pintura;  la explosión creativa en Florencia[37] le regaló al mundo dos de los más grandes creativos[38]. Uno de ellos, la “encarnación de la mano creadora de dios” y el otro, el hijo del matrimonio entre la creatividad y la innovación, que a su vez se convirtió en el padre de estas entre los mortales. En cuanto a la creación musical, la preferida de Schopenhauer por ser, según él, la expresión más pura del alma (Savater, 2008), encontramos a un italiano que convirtió en melodía las cuatro estaciones del año, y que según mi parecer y el de otros, fue el primer rockero de la historia[39]. A un alemán -del cual heredé el nombre[40]- cuyas composiciones celestiales han sido reconocidas entre las más hermosas de todos los tiempos. A un niño prodigio austriaco[41] que fue la encarnación de la música misma; y a otro alemán[42] que a pesar de perder el sentido del oído, nunca dejó de escuchar en su interior la belleza de las notas musicales para crear así grandes sinfonías.


Conversaciones sobre el sentido de lo humano con el profesor Humberto Maturana y Ximena Dávila - Seminario Transformación Cultural y Bienestar. Bogotá, octubre 24 de 2016

Palabras clave:  conversación, conversaciones, consciencia, conscientes, diálogo, emoción, Dios, democracia, filosofía, educación, ciencia, creatividad, discurso, paz, política, instituciones, innovación, organizaciones, corporaciones, inteligencia colectiva, teoría de sistemas, humanismo, humanidad, humano, renacimiento, seres vivos, sociología.


Keywords: conversation, conversations, awareness, conscious, dialogue, emotion, God, democracy, philosophy, education, science, creativity, speech, peace, politics, institutions, organizations, corporate, innovation, collective intelligence, systems, theory, humanism, humanity, mankind, renascence, human beings, sociology.


Interacciones bibliográficas

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[1] La esencia del crear (Senge, et. al, 2004)
[2] Lenguaje de los signos (Semiótica) y la verbalización (Semántica).
[3] Best seller internacional.
[4] El poder de esta frase o idea radica, según mi parecer, en que se sintetiza en una línea el sentido de su propuesta literaria: el entendimiento de Dios.
[5] Filósofo de la antigua Grecia posterior a Platón y Aristóteles.
[6] En honor al antiguo héroe ateniense Academo.
[7] Sócrates fue condenado a tomarse la cicuta. Prefirió la muerte al destierro.
[8] Denominado así por Savater (2008)
[9] El Banquete, Fedón, y la República
[10] Los “sabios” de la antigua Grecia.
[11] El último de sus diálogos
[12] Especulación académica.
[13] Revisando por temática y pasajes individuales.
[14] Escritor, ensayista, poeta y dramaturgo español (Madrid, 1895 – Hondarribia 1983). Revisar biografía en: <http://www.artepoetica.net/jose_bergamin.htm>
[15] Educación académica - pedagogía impartida en desde el sistema escolar, primaria, secundaria, hasta la universidad.
[16] Estoy haciendo una fusión de ambas definiciones: RAE y OXFORD
[17] Esta sería la definición: “Conversación sistemática construida entre profesor y alumno…”.
[18] Si esta definición “evolucionada” de educación se llevara a la práctica, muchas organizaciones o sistemas educativos tendrían que cambiar su modelo mental en la actualidad (progresismo pedagógico)
[19] Referencia bibliográfica
[20] Colaboradora del Doctor Humberto Maturana en su libro El sentido de lo Humano. Texto inspirador que recoge principalmente entrevistas, conferencias, tratados y comunicados de este Biólogo, Humanista y Filósofo chileno.
[21] Específicamente se llevó a cabo en el Barnard College of Arts for Women. John Dewey es justamente una de las insignias de esta Universidad de la cual fue profesor en el año 1929.
[22] 1994, GOALS 2000: Educate American Act. Visitar: <http://ir.lawnet.fordham.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=3133&context=flr>
[23] 2001, NO CHILD LEFT BEHIND (NCLB). Visitar: <http://www.asha.org/advocacy/federal/nclb/>
[24] Profesor Brooklyn College, líder de la propuesta Reclaming conversation on education.
[25] Autora y profesora emérita en Lesley University.
[26] Las especies que sobreviven son las que “se adaptan al cambio”, afirmó Darwin. Esto aplica para todos los sistemas vivientes en el planeta en el que se incluyen las organizaciones o corporaciones…
[27] Si lo comparamos con los 13.7 billones de años estimados del universo el hombre es relativamente una creación reciente (Hawking y Mlodinow, 2012). Para algunas mariposas su ciclo de vida transcurre en 24 horas. En este tiempo “nacen, se reproducen y mueren”. El tiempo y todo la que percibimos como realidad es relativo…gracias Einstein.
[28] Esta reflexión de Stephen Hawking fue publicada en un comercial de televisión de la empresa  Británica de Telecomunicaciones Telecom en 1993, fue para Pink Floyd la inspiración de la canción de keep Talking de su álbum del 94 División Bell, y también el discurso de Hawking en la decima edición del Festival tecnológico Campus Party 2006.
[29] Aunque talking traduce “hablar” -la acción fisiológica-, cuando involucra la escucha activa es más preciso referirnos al diálogo o la conversación. Esto es a lo que se refiere Stephen Hawking en su pensamiento.
[30] En realidad más que evolucionando, hemos venido involucionando en muchos aspectos a través del tiempo…
[31] Emocionalidad incluye racionalidad y viceversa.
[32] Homero
[33] Dante de Alighieri
[34] Shakespeare
[35] Hamlet
[36] García Márquez
[37] Libro recomendado: La Agonía y el Éxtasis – Historia de Miguel Ángel.
[38] Miguel Ángel y da Vinci
[39] Vivaldi
[40] Johann Sebastian Bach (tuve el privilegio de que mis padres escogieran mi nombre en honor a él. También permitieron que me deleitara con sus melodías antes de nacer).
[41] Mozart
[42] A partir de 1818 aproximadamente, Beethoven utilizaba cuadernos en los cuales sus amigos y visitantes podían escribirle o preguntarle cosas. Estos cuadernos son famosos y precisamente se conocen como los “Cuadernos de conversación” del artista (lvbeethoven.com, 2013)